Japón de la mano de Irene Saki

Japón de la mano de Irene Saki

Japón 18 días - 17 noches Tipo de viaje: Para Mujeres Grupos (Min 5 - Max 9 )
Japón de forma activa y sostenible, caminatas fáciles de un día, paseos urbanos en bici o rutas de cicloturismo asequibles para todos los públicos y con la facilidad de disponer de bicicletas eléctricas.


Recorreremos el Japón más icónico junto con esos rincones de naturaleza alejados de turismo. Lo haremos de la mano de Irene Saki, nuestra guía mitad aragonesa, mitad japonesa, que será el mejor puente hacia esta cultura tan chocante y diferente.
Y es que Irene nació en Japón allí pasó los primeros años de su vida hasta que, llegada la adolescencia, su familia se trasladó a la capital aragonesa.
Desde entonces y de manera natural, Irene ha vivido entre estos dos mundos tan dispares, entendiendo e interiorizando de forma natural dos culturas totalmente diferentes. Es por ello que es sin duda una de las mejores personas para acompañarnos en llevar a cabo una verdadera inmersión en el país nipón.
Nos esperan las puertas Torii naranjas en Kioto, el Monte Fuji, meditar en un templo budista, pedalear entre volcanes y cascadas, un baño relajante en un onsen, comer en los mercados, saltar de isla en isla, un taller de tejido índigo y cómo no, adentrarnos en el fascinante mundo de las Geishas hasta el fondo.

La Naturaleza estará siempre presente ya que nos sumergiremos en el Japón más rural y salvaje pero también encontraremos refugio en las grandes ciudades adentrándonos en bellos jardines o bosques de bambú.

Y justo cuando Japón está más exuberante, en la primavera con el estallido de los cerezos en flor, el hanami, y cuando los colores del otoño se convierten en arte, para el momiji.

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Servicios incluidos

Guía Irene, mitad española, mitad japonesa, durante todos los días.

Traslados en tren entre destinos

Seguro de Viajes.

Los alojamientos exclusivos para nosotras, donde tendremos la posibilidad de tener acceso a la cocina para hacer nuestras propias comidas en el caso de que nos apetezca.

El espectáculo de las Geishas

Alquiler de bicis

El barco de vuelta a Onomichi

Traslado a Tokio Haneda a la llegada

Servicios no incluidos

Los vuelos. Como los precios varían mucho, en el momento de la contratación te diremos exactamente el precio. Cuantas más tardes en reservas más probabilidades hay que suban.

Transporte público en Tokio o Kioto.

Todas las comidas serán libres y por eso no están incluidas, aprovecharemos los mercados, decidiremos sobre la marcha el restaurante o cocinaremos en la casa donde nos vayamos a alojar.

Las entradas a templos o santuarios, por la misma razón porque según donde decidamos entrar el precio varía. No obstante, para que te hagas una idea la mayoría está entre 2 y 6 euros.

El baño en el Onsen, entre 10 y 15 euros.

Noches extras

Argelia. El Sahara tuareg: caminar por un desierto con memoria

Argelia guarda uno de los secretos mejor conservados del Sahara. Un desierto inmenso, diverso y silencioso donde la arena se mezcla con mesetas de roca, oasis antiguos y montañas volcánicas. Viajar al sur argelino es adentrarse en un territorio que no se recorre, se vive. Un lugar donde el tiempo tiene otro ritmo y donde cada jornada parece escrita por el viento.

Rumbo al corazón del Sahara

Llegar a lugares como Djanet o Tamanrasset es sentir que se cruza una frontera invisible. Las carreteras se vuelven pistas, los mapas pierden precisión y el paisaje empieza a hablar un lenguaje propio. El Tassili n’Ajjer, con sus formaciones rocosas imposibles, y el macizo del Hoggar, con sus agujas volcánicas, muestran que el Sahara no es solo un mar de dunas, sino un desierto lleno de matices.

Aquí la geología parece un museo al aire libre. Arcos naturales, cañones estrechos, pinturas rupestres milenarias y mesetas que cambian de color según la hora del día componen un escenario que invita a caminar despacio, sin prisas, dejándose guiar por la intuición y por la experiencia de los guías locales.

El mundo tuareg

En el sur de Argelia el desierto tiene rostro humano: el de los tuareg. Pueblo nómada por excelencia, guardianes de rutas ancestrales, ellos conocen cada rincón del Sahara como quien conoce su propia casa. Viajar con equipos tuareg es entender que el desierto no es un lugar hostil, sino un espacio de vida.

Compartir un té alrededor del fuego, escuchar historias de caravanas y ver cómo se monta un campamento al caer la tarde forma parte esencial del viaje. Su forma de moverse, de leer el terreno y de respetar el entorno transmite una lección constante: en el Sahara todo tiene un sentido, y nada se hace sin motivo.

Caminar entre dunas y rocas

Las jornadas en el desierto combinan tramos muy distintos. Un día se avanza por grandes cordones de arena, al siguiente por laberintos de roca erosionada, y más tarde por amplias planicies donde el horizonte parece no terminar nunca. Cada etapa es diferente, pero todas comparten la misma esencia: la sencillez del caminar.

En el Sahara no hacen falta grandes objetivos. Basta con seguir las huellas, detenerse a observar cómo cambia la luz, subir a una duna para ver el atardecer o descubrir un antiguo grabado rupestre escondido en un abrigo de piedra. El desierto invita a viajar ligero, también por dentro.

Noches bajo el cielo del Sahara

Si los días son intensos, las noches en el desierto argelino son inolvidables. Cuando el sol desaparece, el calor se suaviza y el cielo se llena de estrellas con una claridad difícil de imaginar desde cualquier ciudad. El campamento se convierte entonces en un pequeño refugio de calma.

El crepitar del fuego, el olor del pan cocinado sobre la arena, las conversaciones pausadas y el silencio profundo crean una atmósfera única. Dormir bajo ese firmamento inmenso es una de las experiencias más auténticas que puede ofrecer un viaje de aventura.

Tassili y Hoggar, dos mundos en uno

El Tassili n’Ajjer sorprende por su paisaje casi lunar: un caos de rocas esculpidas por el viento donde se esconden algunas de las pinturas rupestres más antiguas del planeta. El Hoggar, en cambio, es un desierto de montaña, con cumbres oscuras y valles profundos que recuerdan que el Sahara también puede ser vertical.

Combinar ambos entornos en un mismo viaje permite entender la enorme diversidad del sur argelino. No hay dos días iguales ni dos paisajes repetidos. Esa variedad es, precisamente, uno de los grandes atractivos de este destino poco conocido.

Un desierto que se queda contigo

El Sahara argelino no es un viaje de grandes monumentos ni de itinerarios rígidos. Es un viaje de sensaciones: del sonido del viento sobre la arena, del olor del té compartido, del esfuerzo tranquilo de caminar y de la belleza simple de un paisaje sin límites.

Quien regresa de Argelia vuelve con algo difícil de explicar. Una mezcla de serenidad y asombro, la certeza de haber estado en un lugar donde la naturaleza todavía manda y donde el ser humano aprende a ocupar su sitio con humildad. Un desierto que no se conquista: se comprende.

Enlaces de interés

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👉 Viajes a Argelia con Trekking y Aventura
https://trekkingyaventura.com/destinos/africa/argelia

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