Mongolia.Festival Naadam

Evento cultural social y deportivo

Mongolia.Festival Naadam

Mongolia 20 días - 19 noches Tipo de viaje: Desconexión Grupos (Min 7 - Max 16 )
Entre el 11 y el 15 de julio toda Mongolia se llena de competiciones de deportes tradicionales que los nómadas mongoles practican desde hace siglos, como la lucha cuerpo a cuerpo, el tiro con arco y las carreras de caballos.

También hay exhibiciones de arte, conciertos y espectáculos de danza, además de representaciones históricas con vestidos tradicionales donde se homenajea Genghis Khan o se cuentan algunos de los capítulos más importantes de su historia.
¿Y ya que vas a Mongolia pues que mejor que aprovechar el viaje y hacerlo coincidir con este festival no?
La fiesta nacional, el Festival de Naadam, reúne en Ulan Bator a gentes venidas de todo el país para asistir a la celebración del día nacional: Competiciones de tiro con arco, lucha, carreras de caballos y otras diversas manifestaciones culturales. Adaptado a estas celebraciones, el itinerario sigue la ruta clásica de Mongolia, que con origen en el desierto de Gobi se dirige hacia la estepa central y las montañas del Khangai. El viaje discurre en su mayor parte por pistas; es un itinerario de ruta en el que el uso de un vuelo doméstico evita largas etapas de tránsito
Compartir en: boton Email boton facebook boton Twitter

Servicios incluidos

Vuelos internacionales de Madrid a Ulan Bator y regreso, vía Estambul en clase turista.

Vuelo doméstico Dalanzadgad -Ulan Bator.

Transporte en minibús para los traslados en las ciudades y aeropuertos. Furgonetas todo terreno para la ruta por Mongolia.

Hotel de categoría turista en Ulan Bator

Alojamiento en campamentos de gers (tienda tradicional de Mongolia) acondicionados. Ver descripción en el apartado ALOJAMIENTO

Pensión completa durante toda la ruta y desayunos en Ulan Bator. (Ver cuadro).

Guía local de habla hispana,

Visitas y excursiones indicadas en el itinerario como incluidas

Tasas aéreas incluidas en el billete

Seguro de asistencia en viaje; ver condiciones póliza. Opcionalmente pueden ampliarse las coberturas de gastos de anulación; consultar

Traslados aeropuerto-hotel-aeropuerto y noches de hotel en Estambul en el tránsito en esta ciudad al comienzo y final del viaje

Impuestos e IVA en caso de ser aplicables.

Servicios no incluidos

Bebidas y comidas no indicadas como incluidas

Propinas y extras personales

Visitas y excursiones no mencionadas como incluidas en el itinerario

Ampliación de coberturas del seguro de asistencia y anulación (recomendado)

Tasas de entrada/salida al país o aeropuertos, en caso de existir

Cualquier otro concepto no mencionado en el apartado de servicios incluidos

Mongolia: viajar sin rutas fijas en un territorio abierto

Viajar por Mongolia implica aceptar desde el principio que el territorio no se deja encerrar en itinerarios rígidos. Las distancias son amplias, los horizontes abiertos y las referencias escasas. Aquí no hay caminos marcados en el sentido clásico, sino direcciones aproximadas, cambios de ritmo y una relación constante con el entorno. El viaje no se apoya en infraestructuras, sino en la adaptación: al clima, a la luz, al silencio y a una forma de vida que sigue dependiendo del movimiento.

El paisaje mongol no se impone por acumulación de hitos, sino por continuidad. La estepa, las montañas del oeste, los valles abiertos y los campamentos nómadas construyen una experiencia donde el tiempo se dilata y las jornadas se organizan según lo que el terreno permite. Dormir en una ger, compartir espacio con familias nómadas o avanzar durante horas sin cruzarse con nadie no son excepciones, sino parte del día a día del viaje.

Mongolia es también un país profundamente condicionado por las estaciones. El mismo territorio ofrece experiencias radicalmente distintas según el momento del año. La luz, las temperaturas y la actividad humana transforman por completo la percepción del paisaje. Por eso, entender Mongolia no pasa por buscar “el mejor viaje”, sino por elegir cómo y cuándo acercarse a ella.

Mongolia no es un solo viaje

Recorrer Mongolia puede significar caminar por regiones remotas, convivir con comunidades nómadas o enfrentarse a un invierno que redefine el ritmo de la vida. Cada enfoque responde a una manera distinta de relacionarse con el país, y ninguno es más completo que otro: simplemente son miradas diferentes sobre un mismo territorio.

Para quienes desean explorar Mongolia a pie, el trekking en las Montañas Doradas permite adentrarse en el oeste del país, una de las zonas más aisladas y menos transitadas. Es un viaje marcado por el esfuerzo físico moderado, los campamentos y el contacto directo con un paisaje montañoso donde la presencia humana sigue siendo escasa y funcional.

Cuando el interés se centra en la vida nómada y en la relación cotidiana entre las personas y el territorio, el recorrido Mongolia en la tierra de los últimos nómadas ofrece una aproximación cultural profunda. El viaje prioriza los encuentros, las estancias en ger y la observación de una forma de vida basada en el movimiento estacional, el ganado y el conocimiento práctico del entorno.

En el extremo opuesto del calendario, Mongolia inédita en invierno propone una experiencia poco frecuente. El frío transforma el país, reduce la actividad y acentúa el silencio. Viajar en esta época implica asumir condiciones exigentes, pero también acceder a una Mongolia radical, donde el paisaje y la vida cotidiana se muestran sin concesiones.

Elegir Mongolia es elegir una forma de viajar

Mongolia no se recorre buscando comodidad ni acumulando experiencias rápidas. Es un destino que exige tiempo, atención y una cierta disposición a dejar que el viaje marque el ritmo. Cada uno de estos itinerarios responde a una manera distinta de aproximarse al país, pero todos comparten una misma lógica: aceptar el espacio, la distancia y la adaptación como parte esencial del camino.

Al final, Mongolia no se explica del todo con palabras ni imágenes. Se entiende caminando, compartiendo el día a día con quienes la habitan y aceptando que, en un territorio tan abierto, el viaje no siempre sigue el plan previsto. Y quizá ahí resida su mayor valor.

Top