Nepal
El Santuario del Annapurna

Uno de los paisajes más espectaculares del mundo

Nepal
El Santuario del Annapurna

Nepal 12 días - 11 noches Tipo de viaje: A pie Grupos (Min 2 - Max 12 )
Lo más espectacular de Nepal sin palizas
Si estás buscando un trekking que, en poco tiempo y sin subir mucha altura, te permita disfrutar de uno de los paisajes de montaña más espectaculares del mundo, enhorabuena, lo acabas de encontrar.
La ascensión al Santuario del Annapurna es el mejor camino y más rápido para verte rodeado por los gigantes del Himalaya y conocer a su gente.
Ante ti aparecerán catorce picos de más de siete mil metros destacando la majestuosa pared sur del Annapurna I.
Además te adentrarás en bosques de rododendros, entrarás en contacto con las etnias gurung, tamang o rai y visitarás los dos centros de población más importantes, Katmandú que no te dejará indiferente y Pokhara que te enamorará con tan sólo mirarla.
El trekking 3 en 1: corto, sencillo y bonito.
Ideal para no complicarse la vida.
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Servicios incluidos

Vuelo Pokhara/Kathmandú

Recepción en el aeropuerto de Kathmandú a la llegada

Traslados especificados

Trayecto Kathmandú/Pokhara en vehículo privado

Alojamiento en hotel de 1º categoría y categoría turista en habitaciones dobles con baño privado y lodges (según cuadro)

Desayuno en Kathmandú y Pokhara y pensión completa en el resto

Actividades especificadas en el itinerario

Shirdar (guía local) de habla inglesa y porteadores (1 para cada dos personas)

Permiso de trekking

Seguro de asistencia en viaje

Servicios no incluidos

Vuelos internacionales

Almuerzos y cenas en Kathmandú y Pokhara

Equipo personal de trekking.

Saco de dormir.

Visitas y actividades no especificadas.

Guías y visitas en Pokhara, Kathmandú y el Valle

Entradas a los lugares a visitas

Extras personales, como bebidas, lavandería, teléfono…etc.

Propinas

Visado

Tasas de aeropuerto

Cualquier otro concepto no mencionado como incluido

Groenlandia: viajar al Ártico antes de que cambie para siempre

Groenlandia

Hay lugares donde el viaje no consiste en llegar, sino en aceptar que el territorio manda. Groenlandia es uno de ellos. Aquí no hay carreteras que conecten ciudades, ni horarios que se impongan al clima. Hay hielo, mar, silencio y una escala de paisaje que obliga a bajar el ritmo y mirar de otra forma.

Viajar a Groenlandia no es acumular experiencias, es convivir durante unos días con uno de los últimos territorios verdaderamente salvajes del planeta.

Un territorio esculpido por el hielo

Más del 80 % de Groenlandia está cubierto por un casquete glaciar que avanza y retrocede desde hace miles de años. Los fiordos profundos, los frentes de hielo activos y los icebergs a la deriva no son un decorado: son un paisaje vivo, en constante transformación.

Durante una travesía por la costa, el sonido de un glaciar rompiéndose puede escucharse a kilómetros. No es espectacular en el sentido turístico del término; es sobrecogedor. Te recuerda que estás en un lugar donde la naturaleza no ha sido domesticada.

Caminar, remar y navegar en el Ártico real

Las rutas en Groenlandia combinan distintas formas de exploración: trekking costero, navegación entre fiordos y kayak entre bloques de hielo. No se trata de grandes gestas técnicas, sino de desplazarse con respeto por un entorno frágil y poderoso a la vez.

Caminar junto al mar, con icebergs encallados en la orilla y montañas afiladas cerrando el horizonte, es una experiencia difícil de comparar con cualquier otro destino. El paisaje cambia con la luz, con las mareas y con el viento. Cada jornada es distinta.

La vida inuit y la adaptación al extremo

En las pequeñas comunidades inuit, la relación con el entorno es directa y funcional. Aquí no hay épica innecesaria: hay conocimiento del territorio, lectura del hielo, adaptación constante.

Compartir tiempo en estos asentamientos ayuda a entender Groenlandia desde dentro. No como un paisaje remoto, sino como un lugar habitado, con cultura, lengua y una forma de vida moldeada por siglos de convivencia con el Ártico.

Un viaje que exige presencia

Groenlandia no es un destino para ir con prisas. Las distancias, el clima y la logística obligan a aceptar la incertidumbre como parte del viaje. Y precisamente ahí está su valor.

No siempre se llega donde estaba previsto. No siempre se navega cuando se planeaba. Pero siempre se aprende a estar más atento, más presente. En Groenlandia, el viaje ocurre cuando dejas de intentar controlarlo todo.

Groenlandia hoy: un territorio en transformación

El cambio climático no es una idea abstracta aquí. Es visible. Los glaciares retroceden, el hielo marino dura menos tiempo y las comunidades se adaptan a un entorno cambiante.

Viajar a Groenlandia hoy es también ser testigo de ese proceso. No desde la urgencia, sino desde la conciencia de que estos paisajes están cambiando y que recorrerlos con respeto es parte de su preservación.

Explorar Groenlandia con sentido

Los viajes a Groenlandia que proponemos están pensados para grupos reducidos, con un enfoque activo y responsable. Rutas diseñadas para conocer el territorio sin forzarlo, combinando aventura, naturaleza y comprensión del lugar.

👉 Descubre nuestros viajes a Groenlandia y explora el Ártico desde dentro:

https://trekkingyaventura.com/destinos/europa/groenlandia

👉 Otras rutas polares:

https://trekkingyaventura.com/destinos/antartida/antartida

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